72 horas en Dubái
Hace unas semanas realicé un viaje a Asia y una de las ciudades que visité fue Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. En mi itinerario de viaje inicial solo iba a hacer escala en esta ciudad un par de horas, pero debido a todo lo que había escuchado de ella decidí ver por mí misma qué tanto es cierto y extendí mi estancia un poco más.
Sin haber leído mucho sobre la ciudad y con el tiempo encima, encontré en internet que las mayores dificultades para los turistas eran el conseguir la visa de acceso y el poder solventar los altos precios de la denominada Ciudad de Oro. Sorprendentemente ninguna de las dos cosas es tan difícil. Actualmente la visa es posible tramitarla a través de internet, idealmente por medio de la línea aérea con la que se va a viajar (generalmente Emirates) o con apoyo del hotel al que se va a llegar, y respecto a los precios, podría decirse que la ciudad no es tan cara como parece y hay opciones para varios presupuestos.
El día de mi llegada, después de que mis pupilas habían sido escaneadas en migración y una vez habiéndome registrado en el hotel, lo único que hice fue caminar y caminar por el resto de la tarde pese al impresionante calor. Me sorprendió la gran limpieza y organización de las calles, lo novedoso de los edificios y construcciones, el lujo de los autos, metro y hasta autobuses escolares, lo internacional de los supermercados, en fin, es una ciudad de primer mundo justo en el Golfo Pérsico. La población de la ciudad también llamó mi atención, porque aunque se ven numerosos hombres y mujeres árabes con vestimenta tradicional incluyendo dishdasha y abayas, hay residentes provenientes de todo el mundo y el inglés es hablado por la mayoría. También es interesante ver fotos del jeque del emirato de Dubai, Mohammed bin Rashid Al Maktoum, en varias partes de la ciudad y una serie de mensajes de superación en las paredes de varios edificios.
El segundo día, ya habiendo cambiado mis divisas por dirhams (cosa que hay que hacer lo antes posible) decidí hacer desde temprano un tour por la ciudad en un autobus panorámico de dos pisos. Resultó una buena idea porque se pueden conocer los principales atractivos en poco tiempo, escuchar información grabada sobre la ciudad en diferentes idiomas y es posible subir y bajar del autobus cuantas veces se quiera. En el área nueva de la ciudad, cerca de la zona de playas, se visita la Mezquita Jumeirah, varias playas públicas y privadas, la playa en donde está el famoso hotel de siete estrellas Burj Al Arab, la conocida isla artificial con forma de palma Jumeirah Palm Island, las tiendas del lujoso hotel Atlantis on the Palm, el inmenso centro comercial Mall of the Emirates y finalmente Downtown Dubai, sede de grandes edificios, de Dubai Mall y de la torre Burj Khalifa. Después, en la otra ruta del mismo autobus viajé a la zona histórica de la ciudad, la cual es completamente diferente, muy pintoresca y con el auténtico ambiente de una ciudad árabe. En esta parte “vieja” de la ciudad se puede visitar el Museo y Fuerte de Dubai, la Casa de Sheikh Saeed Al Maktoum, una zona famosa en la que se puede comprar oro, un mercado tradicional en el que se tiene que regatear por todo, otros centros comerciales y se puede dar un paseo en barco en Dubai Creek, en el que se recorre la zona histórica y se escucha también un comentario grabado con información de varios de los edificios que se ven desde el barco.
El tercer y útlimo día decidí pasarlo exclusivamente en Downtown Dubai. Dentro del centro comercial Dubai Mall visité Dubai Aquarium & Underwater Zoo para observar algunos de los 33 mil animales que habitan en 10 millones de litros de agua. Después de ver algunas de las criaturas acuáticas más raras que he visto, salí para recorrer los elegantes pasillos del centro comercial. Aunque caminé por varias horas nunca terminé de recorrer el lugar; la cantidad de tiendas y boutiques es sorprendente, pero además, dentro del complejo hay restaurantes, hoteles y diversas atracciones, como un parque de diversiones, cine, pista de patinaje, las fuentes danzarinas más grandes del mundo The Dubai Fountain y el impresionante edificio Burj Khalifa, el más alto del mundo con 829.8 metros de altura. Subir a Burj Khalifa me llenó de emoción y permitió tener vistas increíbles de la ciudad, y admirar el espectáculo de las fuentes, tanto en la tarde como en la noche, me puso la piel de gallina.
Después de todo, la escala no meditada en Dubai me encantó y fue toda una experiencia. Si se viaja con más tiempo y eso sí, un mayor presupuesto, se pueden hacer muchas otras cosas durante la estancia en la ciudad; desde un safari en el desierto, un almuerzo o cena en el hotel Burj Al Arab, practicar golf, visitar un resort de ski techado en el desierto y hasta visitar la ciudad cercana de Abu Dhabi.



Gracias por compartir esta información, sería interesante publicar fotografías, saludos