Inicio > Artículos > Come en Puebla mientras conoces

Come en Puebla mientras conoces

Debido a que soy poblano estos días recuerdo mucho mi ciudad, pero sobre todo la comida típica, ya que es temporada de chiles en nogada. Me imagino llegando un domingo alrededor de las 11 de la mañana y entrando por el estadio de futbol Cuauhtémoc y los Fuertes de Loreto y Guadalupe.

Los Fuertes son famosos porque fueron levantados para defender la ciudad durante la invasión francesa en 1862, y los domingos la entrada para conocerlos es libre y gratuita. En el estadio, se venden uno de los platillos poblanos por excelencia, las cemitas. Son una especie de sándwiches entre dos panes grandes y crujientes, espolvoreados con ajonjolí y rellenos de milanesa, pollo, jamón, pata de cerdo o carne enchilada, pero las que más me gustan son las de quesillo (queso de bola o hebra). Como dato curioso, el mejor lugar de la ciudad para comer este delicioso platillo se encuentra en el mercado del Carmen, donde elaboran alrededor de 10,000 diarias.

Pasando los Fuertes, me encantaría llegar al jardín de San Francisco para saborear las mejores chalupas de la ciudad y después recorrer el centro histórico de la ciudad. Caminaría frente a la iglesia de San Francisco, el Teatro Principal y el Centro de Convenciones para después poder ir al Parián, lugar óptimo para adquirir todo tipo de artesanías. De aquí me iría al Barrio del Artista para apreciar las obras de arte de pintores y escultores.

Desde ahí, visitaría la casa de los hermanos Serdán y junto a ella, la dulcería La Gran Fama, donde se encuentran los mejores dulces típicos del Estado, como limones rellenos de coco, jamoncillo, cacahuates garapiñados, macarrones, muéganos, piñón con leche quemada, tortitas de santa clara y los famosos camotes poblanos. Cerca de allí, recuerdo haber caminado muchas veces con mi abuelita por el Mercado de la Victoria, un antiguo mercado transformado en centro comercial. Junto a él está la Iglesia de Santo Domingo, cuyo principal atractivo es la capilla del Rosario, con paredes  y retablos cubiertos de  de oro. A unos pocos metros de ahí no podría dejar pasar la oportunidad de comer una paleta helada de la California, famosas desde que tengo memoria.

Después, sobre la calle peatonal caminaría para llegar al zócalo de la ciudad y a la Catedral. Aquí, iría a comer los famosos molotes y pelonas, que son empanadas fritas rellenas de picadillo, papa, tinga, rajas o queso y las segundas son una especie de pambazo también frito, relleno de lechuga, carne desmenuzada, frijoles, salsa y crema. Después iría por unos deliciosos churros con su chocolatito. También iría a visitar Los Sapos, un barrio lleno de bares y otros comercios. Aquí me daría una vuelta por La Pasita, cantina con ambiente familiar que ofrece un peculiar pero exquisito licor de uvas pasa.

Otro lugar que recuerdo mucho es el Museo Amparo. Cerca de allí se encuentra la Fonda de Santa Clara, el mejor lugar para comer el mole poblano. Finalmente y debido a la temporada también visitaría La Casita, a mi gusto el mejor lugar para comer los chiles en nogada.

¿Estás listo para visitar el resto del Estado?

Categorías:Artículos
  1. Aún no hay comentarios.
  1. Aún no hay trackbacks

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.