Hablando en español ¿la gente se entiende?
¿Has sufrido alguna vez un choque cultural “idiomático” en otro país de habla hispana? Yo sí, cuando llegué a México desde Argentina hace casi 6 años. En ese entonces no entendía ni la mitad de las cosas que me decían y me costaba muchísimo hacer que me entendieran.
Era un poco extraño escuchar “¿Vas a tomar el camión?”, cuando para mí la única acepción de camión es medio de transporte de carga. Luego aprendí que camión aplica aquí tanto para transporte de carga como para transporte público de pasajeros.
Una pregunta típica a la hora del desayuno es: “¿Quieres algo de la tienda?” Normalmente yo le llamo tienda a un negocio de ropa y ni siquiera uso tanto la palabra “tienda”. En Argentina, al Oxxo lo llamaríamos kiosco; lo más notable es que aquí un kiosco es una plataforma en medio de una plaza donde se suelen presentan espectáculos, aunque también una pequeña estructura de herrería donde se venden periódicos y revistas, una acepción de la palabra que se acerca un poco más al significado que tiene en Argentina. En la tienda se venden tortas, pero, qué descubrimiento, no son de chocolate o rellenas con crema y frutas como allá, ¡acá las tortas son de jamón y queso, chorizo o milanesa y un largo etcétera de ingredientes salados!
El supermercado fue una gran fuente de nuevo vocabulario español mexicano. Aprendí que al choclo le dicen elote, a las chauchas, ejotes, al ananá, piña, a la palta, aguacate y al maní cacahuate. En el área de artículos del hogar me enseñaron que cocina es estufa (para nombrar el artefacto con el que se cocina y el área para cocinar en Argentina se usa la misma palabra), heladera es refrigerador o refri, congelador es lo que yo llamo freezer (sí, una palabra inglesa) y lavarropas y secarropas son aquí lavadora y secadora (muy parecidas pero no las mismas palabras).
También las prendas de vestir se dicen de distinta manera a las de Argentina. Cuando yo mencionaba que me compré una pollera, me decían que pollera sonaba a alguien que vende pollos o algo así. En cambio pollera en mi país es lo mismo que falda en México. La palabra remera también ha causado un poco de conmoción en más de una oportunidad ya que me han dicho que suena a trabajadora de la calle, pero no es ni más ni menos que playera aquí en México. En Argentina a los calcetines los llamamos medias, a los tenis zapatillas y las atamos con cordones, no con agujetas. Me resultó gracioso que zapatillas aquí se les dice a los zapatos de tacón alto. Pero el problema no fueron tanto las palabras como entender las equivalencias en cuanto a talla, número de calzado y lo más complicado de todo, ¡el número y letra del brasier! Incluso ahora de lo único que estoy segura es del número “mexicano” que calzo.
Cuando comencé a trabajar, al escribir textos de hoteles tuve que traducir de mi idioma original. Un ejemplo claro es pileta. Para los argentinos la pileta es tanto el lavabo y el fregadero como la alberca. También tuve que cambiar de dormitorio a recámara, de ducha a regadera y de bañera a tina.
A pesar de todo el tiempo que llevo viviendo en México, todavía uso algunos “argentinismos”, algunas veces por no saber una determinada palabra y otras por no haber asimilado todavía su equivalente en “mexicano”.
Sin embargo, creo que no es tan necesario aprenderse todo el diccionario argentino-mexicano como tener un poco de paciencia, ponerse en el lugar del otro y aún sin todas las palabras exactas tratar de mantener una conversación interesante y agradable. Con el tiempo, todos esos vocablos que parecen extraños se irán agregando a tu léxico de manera natural.
¿Has vivido una situación parecida? Cuéntanos tu historia.



Es abismante como en nuestro mismo idioma encontramos muchas palabras que tienen uso distinto, me parece bien tu aporte multicultural saludos, sinBalas
Fui a trabajar un año a República Dominicana y realmente fue interesante aprender varias cosas tan sencillas que se pueden convertir en un inconveniente, soy de México.
Usamos el “Ahorita” para unos minutos en cambio allá son horas, recuerdo que los primero días pedía taxi y se me salía decir “ahorita” y me quedaba esperando el taxi hasta que volvía a marcar.
Así como aprendí que el motoconcho es la moto, la pasola es la motoneta, la jipeta es la camioneta tipo jepp, la tayota es el chayote, la lechosa es la papaya ó que cuando dicen “vaina” se refieren a un problema, a una situación o a una cosa, y tantas otras cosas más que aprende uno…
¡Fue muy divertido aprender modismos Dominicanos!
Muy interesante tu comentario, Svely, acabo de aprender varias palabras en “dominicano” :)
Gracias!
Sil 15, encuentro fascinante tu historia, eso de las lenguas es lo mío, y creo que no hay que ir tan lejos para descubrir que ni hablando español mexicano nos entendemos todos, yo nací en un pequeño lugar llamado Agua Dulce, Veracruz y a los 3 años llegué a vivir a Toluca, y anque tengo viviendo 19 años en la ciudad del chorizo, créeme que sigo preguntando ¿qué significa eso?
No se si sepas que a los jarochos se les estigmatiza por la forma de hablar, sobre todo la gente del centro del país, dicen que los jarochos somos muy mal hablados, en lo particular, no me lo parece, al contrario, yo me divierto haciendo uso de palabras de bajo resgistro, es más, voy a proponer el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Jarocha.
Hola Jaos,
Muchas gracias por tu comentario. Sería interesante lo del diccionario de la lengua jarocha, jeje, yo no conozco palabras que sean exclusivamente jarochas, pero notablemente la gente de Veracruz habla con las “s” aspiradas como muchos argentinos de provincia. Viviendo en la península de Yucatán te das cuenta que diferente habla la gente del centro con respecto a la de la península, ya que los últimos tienen la influencia de la lengua maya. Yo diria que ahora hablo una mezcla de los dos dialectos, algo así como “mexentino” o “argicano” :)
Saludos!
Sil